De la preocupación a la acción solidaria en Necochea y Quequén
Lo que comenzó como una inquietud frente al desperdicio de alimentos comestibles en campos locales, se ha transformado en una iniciativa con fuerte compromiso social. Un grupo de vecinos decidió articular esfuerzos para crear el primer Banco de Alimentos de Necochea y Quequén, con el fin de unir la producción alimentaria que no llega al mercado con las familias en situación de vulnerabilidad.
Antecedentes y el impulso inicial del proyecto
La idea surgió cuando uno de los integrantes, vinculado al sector agropecuario, constató la cantidad de alimentos que quedaban sin cosechar o eran descartados por razones comerciales. Inspirados por la experiencia del Banco de Alimentos de Balcarce, y con apoyo del padre Pablo Bosisio, quienes hoy integran esta iniciativa comenzaron a planificar cómo replicar un modelo similar en su comunidad.
Primeras acciones y rescates concretos
Aunque aún trabajan en la formalización jurídica y en cumplir los requisitos para integrarse a la Red Argentina de Bancos de Alimentos, el grupo comenzó hace seis meses con la recuperación y distribución de alimentos. Durante estas operaciones logísticas rápidas, han distribuido papas, choclos, verduras, frutas y huevos entre comedores y organizaciones sociales de la zona.
Un ejemplo emblemático fue cuando un productor notificó la disponibilidad urgente de choclos con una ventana muy breve para su consumo. En solo horas, se organizó la logística, clasificaron y entregaron los productos a distintos centros comunitarios. Estas experiencias afianzan la viabilidad del proyecto y el compromiso de sus integrantes.
Más allá de la entrega: logística, concientización y nutrición
Los Bancos de Alimentos no solo buscan evitar el desperdicio, sino promover un acceso digno a la alimentación saludable. Los alimentos recuperados son sometidos a controles estrictos para garantizar su calidad. Además, se trabaja en generar conciencia sobre el hambre y en integrar a la comunidad local para fortalecer el impacto del proyecto.
Un equipo pluridisciplinario con creciente apoyo social y empresarial
Hoy, la iniciativa cuenta con la participación activa de unas 30 personas, y casi 20 voluntarios frecuentes, entre profesionales de nutrición, trabajo social, comunicación, derecho y logística, así como vecinos comprometidos. También han identificado y coordinan con cerca de 40 organizaciones sociales, priorizando las de mayor demanda.
Productores, empresas e instituciones de Necochea y Quequén se suman con donaciones, recursos y apoyo logístico. Destacan la colaboración de firmas como Sitio 0, Alea, Enerquén, Consorcio de Gestión de Puerto Quequén y el Banco de Alimentos de Balcarce, que asesora en el proceso de conformación.
Visión de continuidad y fortalecimiento comunitario
Victoria Nazar Anchorena, una de las impulsoras, señala que el objetivo es que esta herramienta solidaria perdure en la comunidad incluso si los fundadores dejan de participar. Por eso avanzan en incorporar transparencia, trazabilidad y formalidad mediante la integración a la Red Argentina de Bancos de Alimentos, asegurando que cada alimento llegue a su destino correcto.
Formas de colaborar con el Banco de Alimentos
La iniciativa invita a la comunidad a sumarse mediante diferentes canales: donando alimentos aptos en excedente, ofreciendo transporte o apoyo logístico, cediendo espacios para almacenamiento, entregando insumos para clasificación, sumándose como voluntarios o haciendo aportes económicos para sostener el proyecto.
El compromiso común es claro: evitar que los alimentos terminen siendo desperdiciados y, en cambio, transformarlos en un recurso que nutra a quienes más lo necesitan en Necochea y Quequén.