Estado crítico de la costa en Bahía de los Vientos y Quequén según estudio oficial
La erosión costera en Necochea y Quequén representa un problema creciente que preocupa a especialistas y autoridades. Un informe publicado en mayo de 2026 por el Ministerio de Ambiente de la Provincia de Buenos Aires evaluó el estado ambiental y la conservación de varios sectores del frente marítimo local, detectando daños relevantes vinculados a la acción humana y factores naturales como el cambio climático.
Cuatro sectores costeros bajo la lupa: Bahía de los Vientos, Puerto Quequén, Barrio Médanos y Punta Negra
El estudio se concentró en Bahía de los Vientos, la playa del Puerto Quequén, la bajada de calle 117 en Barrio Médanos y Punta Negra. En todos estos puntos se registraron bajos niveles de conservación y evidencias claras de deterioro. En particular, Bahía de los Vientos emerge como una zona especialmente comprometida por la erosión de sus acantilados, con impactos directos sobre viviendas próximas y la infraestructura pública.
Impacto de las escolleras y alteración del movimiento natural de sedimentos
Una de las causas principales del problema en Bahía de los Vientos se atribuye a la construcción de las escolleras del Puerto Quequén. Estas estructuras, diseñadas para proteger el canal de navegación y facilitar el ingreso de grandes embarcaciones, han modificado la circulación de sedimentos. Como consecuencia, Necochea presenta acumulación de arena mientras que Quequén sufre un déficit que provoca el retroceso acelerado de los acantilados.
Riesgo creciente de derrumbes debido a la acción del agua en acantilados
El informe destaca que el escurrimiento de agua pluvial directamente sobre los acantilados de Bahía de los Vientos potencia la erosión y aumenta las probabilidades de derrumbe. Edificaciones ubicadas en esas zonas fueron marcadas como vulnerables, generando preocupación sobre la seguridad de los vecinos. Las imágenes incluidas reflejan viviendas en situación delicada, en un contexto que mantiene niveles altos de vulnerabilidad desde estudios previos de 2019.
Condiciones más favorables en la playa del Puerto Quequén, pero no exentas de riesgo
Aunque la playa alrededor del Puerto Quequén cuenta con protección parcial gracias a las escolleras, se mantiene expuesta a procesos erosivos, especialmente en episodios de tormenta. Las intervenciones humanas, aunque distintas en intensidad, continúan constituyendo un factor de presión sobre el litoral.
Daños visibles en Barrio Médanos y Punta Negra asociados al tránsito y a la urbanización
En Barrio Médanos, la bajada de la calle 117 muestra un importante deterioro de las dunas y un retroceso de las playas que alcanza entre 70 y 100 metros. El tránsito vehicular y la construcción en médanos generan erosión importante. Punta Negra, por su parte, presenta retroceso de la línea de costa que afecta la avenida costanera y evidencia la influencia del uso humano en la dinámica del ambiente litoral.
El cambio climático como amplificador de riesgos costeros
El informe provincial resalta también el impacto potencial del cambio climático, que proyecta una elevación del nivel medio del mar y un aumento de eventos climáticos extremos como tormentas y lluvias intensas. Estas variables pueden agravar los procesos erosivos y complicar la gestión costera, incrementando los riesgos para ecosistemas y poblaciones. El documento sugiere un aumento del nivel del mar de 20 centímetros para mediados de siglo y entre 30 centímetros y un metro para finales del siglo XXI.
Vacíos en regulación local y la urgencia de una gestión integrada del litoral
Durante el relevamiento, no se obtuvo información clara sobre normativas municipales específicas para la protección costera, como delimitación de la línea de ribera o regulación del tránsito en playas. Esta ausencia dificulta planificar medidas sostenibles que articulen conservación ambiental, urbanización y adaptación al cambio climático.
Frente a este panorama, el estudio subraya la necesidad de implementar un manejo costero integral que coordine políticas públicas, promueva la resiliencia y proteja tanto el patrimonio costero como la seguridad de las comunidades.
Las indicaciones del informe resultan una base técnica esencial para orientar las futuras decisiones encaminadas a preservar las playas, acantilados y demás ecosistemas litorales de Necochea y Quequén, minimizando los impactos adversos y garantizando un equilibrio entre desarrollo y conservación.